• Marie Carmen Colón

¿Cómo hacerle bien a nuestros hijos ante tantos excesos?

Todos los días nos preocupamos de que les vamos a dar de comer, como vestirán, si duermen bien, si necesitan ayuda para completar una tarea, como le influyen los que le rodean, pero los dejamos largas horas frente a un dispositivo electrónico que influenciará su vida de una manera que ni usted está dispuesto a asumir, por qué desconoce.


Al igual que el azúcar, el Internet o juegos electrónicos son las primeras drogas que nosotros los padres introducimos a nuestros hijos. Sí, se convierte en su droga, quieren tu teléfono o tu tablet durante el día y la noche. Es sumamente gratificante y placentero las luces, el movimiento, los sonidos que estimulan su cerebro.

Luego cuando van creciendo dejan de hacer tareas por jugar o por estar conectados con sus amigos. Después no pueden vivir sin postear su foto o ver cuántos likes le dan. Porque dependen de esos que están al otro lado para sostener una autoestima, para sentirse queridos, para desarrollar “relaciones”.


Las redes sociales y juegos electrónicos fueron diseñados para ser adictivos. Les causa una sensación de bienestar, que es adictiva cuando le dan un like o cuando pasan una tabla del juego. Lamentablemente las adicciones son recordadas toda la vida , al igual que la frustración.


Lo curioso es que todos los creadores de estos sistemas no le permiten a sus hijos tenerlos, ni van a escuelas modernas que utilicen pantallas electrónica, ni computadoras...ellos conocen el daño que estos le hacen.

“Nunca consumir, que consuman los demás."


Queremos que nuestros hijos sepan gestionar el estrés, el aburrimiento, el rechazo y la frustración. Que aprendan la importancia de disfrutar de una amistad real, la relaciones en familia, el tomar decisiones pensadas, no de prisa. Que no se frusten al llegar a la Universidad al no coseguir lo que necesitan con un click, que desarrollen las destrezas para el campo laboral.


Si logramos que aprendan a tener atención al momento presente, adaptarse a los cambios y ver las crisis como oportunidad, serán niños felices. Están sobre estimulados y con exceso de información. Queremos que presten atención, a su padre cuando le pase por el frente, a un profesor en el salón de clases, no a luces o movimientos en una pantalla.


El mundo se mueve por la atención que prestamos. Hay tanta información que nos frénamos, al no tener la atención para procesarlo.

Podemos colapsar en el mundo laboral sino desarrollamos la habilidad de la atención, el criterio para que no sean engañados, son muy vulnerables, no saben que es verdad. Hay que enseñarles a filtrar que es real e importante de todo lo que reciben a diario.


Se han convertido adictos a lo superficial, a que lo quieren todo instantáneo, pero nos queda enseñarles a profundizar. A no vivir sólo de experiencias que les causen placer, a no tener un sistema de gratificación instantánea, sino a descubrir que en las cosas reales, en las relaciones el amor de amigos, de familia, de pareja y en el trabajo se descubre que requiere constancia, que no todo sale bien, que te caes y te levantas, pero desarrollamos la tolerancia a las situaciones, a la gente que nos rodea que son diferentes a nosotros, pero que todo formamos una sociedad. Enseñarles a no perder el deseo de aprender, que no dejen de hacerse preguntas, dejarles que crezca el y por qué?


No olvidemos que las cosas buenas e inolvidables pasan en la vida real, no en la virtual.


Ellos necesitan aprender a conectar en la vida real, dedicales tiempo, demuéstrales amor, juega con ellos, escúchalos, contéstale preguntas, lo que no sabes, busquen información juntos. Tengan experiencias que les nutran su autoestima, seguridad y responsabilidad dentro del hogar.


Nunca es tarde para llenar lo que realmente nuestros hijos necesitan. Cuando estes con tus hijos desconéctate del teléfono, apaga las notificaciones, recuerda que es tiempo de calidad. Explícale a tus hijos porqué no deben estar conectados tantas horas a los electrónicos o redes sociales, no se los quites sin explicación previa, no entederán. Si aún son pequeños estás a tiempo de no caer en estas trampas.


No vivas en piloto automático, cuando estás con los que amas demuéstrales cuan importantes son para ti, al prestarles toda tu atención a ellos en ese momento, que se sientan importantes, que somos capaces de bloquear el resto por ellos. Abrázalos, ríe con ellos, pídeles que te cuenten algo del día, escucha sin juzgar, observa como su cuerpo te expresa más allá de las palabras. Que encuentren su propia solución a las situaciones, solo escucha y haz preguntas que le ayuden a conseguir dentro de ellos la solución, con los recursos que tienen, preguntas que le hagan sentir que son escuchados.




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Hasta la próxima tu amiga y coach








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